No te pito para que me mires
En algún semáforo.
La luz roja cambia a verde, y por lo general espero empezar a moverme enseguida. Pero para mi mala fortuna, siempre me topo delnate mío con alguien que hace cualquier cosa en su auto en mitad de la calle menos que la más lógica que debería hacer: conducir.
Si no es una señorita viendo lo hermosa que es en el espejito, es el señorito que planea su vida desde el teléfono móvil. Las actividades que prefieran estos seres realizar en los momentos en que los semáforos detienen el continuo movimiento del tráfico pueden listarse en miles. Una vez vi a alguien cambiándose de camisa.
Pero el verdadero problema y el que por lo general produce en mí devolverles un dedo medio o un buen insulto gesticulado, es la inútil manía de devolverle al claxón una mirada por el espejo lateral. ¿Es que sienten orgullo por lo que hacen? ¿No tengo derecho a hacérselos notar?
La conchudez de la gente es fráncamente increíble. Sólo miren al frente y sigan avanzando.
WR276 - Bitácora personal escrita desde Ecuador — 2005-02-03 10:36:14